lunes, 20 de septiembre de 2010

ESTAMOS EN CAMINO



¡HOLA!.¡¡¡Que la bendición de nuestro Padre Dios llegue a todos los corazones!!!

Estamos en la Parroquia Maria Auxiliadora de Charqueada.

Somos Lucia y Maria integrantes del Equipo Misionero Itinerante.

Venimos enviadas desde Río Branco para conocer y compartir con todos estos hermanos nuestra fe, nuestra creencia en Jesús resucitado, que nos acompaña.

Estamos alegres. Agradecemos a Dios por poder estar aquí. También agradecemos al párroco diàcono Luís, a su esposa Estela y a la comunidad quienes nos recibieron como el Señor recibe a sus pequeños: amorosamente.

Nos han alimentado físicamente y espiritualmente, en especial en la celebración del domingo.

Para estar aquí junto a estos hermanos hemos dejado mucho, pero el nos ha regalado mas, ya estamos recibiendo el ciento por uno.

En estos días queremos “encontrarnos” con jóvenes del lugar para compartir lo que somos, siguiendo los pasos de Jesús.

Pedimos al Espíritu Santo que nos acompañe, nos guíe y nos fortalezca en este caminar para que con alegría podamos anunciarlo, acompañarnos y servirnos juntos.

jueves, 16 de septiembre de 2010

SEMANA MOVIDA PARA NUESTRA PARROQUIA
SÁBADO: Bautismo, niños catequesis, de segundo nivel
Posterior fiesta
DOMINGO:Encuentro de Catequistas de la Diócesis, casi 80, fue una hermosa jornada, que culminó con la Eucarestía, presidida por nuestro Obispo

TAMBIEN DOMINGO: Actuación niños de Catequesis en una Plaza Artistica

Como ven un hermoso fin de semana para nuestra Parroquia y nuestra Comunidad. Gracias a los que nos visitaron.

jueves, 2 de septiembre de 2010

                                              LA  FE

La fe no es una cosa obligada. El mismo Jesucristo nunca obligó a nadie. El dio testimonio de la Verdad, pero no quiso imponerla por la fuerza). Ahora bien, la fe es una necesidad, pues Dios puso en el ser humano el anhelo por la verdad. Y Dios es la Verdad misma.Dios se da a conocer a los seres humanos, nosotros sus criaturas, y nos invita a una comunicación con El. La respuesta adecuada a esa invitación de amistad, de amor, es la Fe. Es así como, por medio de la Fe nosotros reconocemos a Dios que se nos ha revelado. En realidad creemos, no porque todo lo podamos comprender con nuestra “limitadísima” capacidad de razonamiento o lo podamos comprobar con nuestros “limitadísimos” recursos, sino que creemos porque quien nos revela la Verdad es Dios y su autoridad es tal que no puede engañarse ni engañarnos. Sin embargo, para que sepamos que nuestra fe no es contraria a la razón, Dios ha querido darnos algunas pruebas exteriores de lo que nos ha revelado. Tal es el caso de los milagros de Cristo y de los que ha hecho a través de los Santos. Esas y muchas otras pruebas demuestran que nuestra fe no es irracional. Nuestra fe -es cierto- pueda que esté por encima de la razón, pero nunca es contraria a la razón. Nuestra Fe nunca será irracional.
Nunca, en efecto, podrá haber desacuerdo entre la Fe y la razón. Lo verdadero nunca podrá contradecir lo que también es verdadero. De allí que la investigación en cualquier disciplina, si se hace en honestidad, científicamente, nunca podrá estar en contradicción con la Fe, porque las realidades materiales y las de la Fe tienen el mismo origen: Dios.
La Fe es un regalo de Dios y es también un acto humano. Sólo es posible creer por la gracia divina, que se manifiesta sobre todo en las inspiraciones que nos vienen de Dios mismo, del Espíritu Santo. Pero esas inspiraciones tienen que ser secundadas por un acto de cada persona, por medio del cual esa persona decide creer. Es así como, en libertad, el ser humano pone su confianza en Dios y “cree” en las verdades que El nos ha revelado.
La Fe también requiere humildad, la humildad del ciego que le pidió a Jesús: “Que yo vea, Señor” La Fe que requiere comprobaciones es como la de ese otro Tomás, Santo Tomás Apóstol, quien para creer dijo que necesitaría ver y meter sus dedos en las marcas que los clavos habían dejado en las manos de Jesús resucitado y también tocar la herida de su costado, a lo que el Señor respondió mostrándole y dejándole tocar lo requerido, pero con un fuerte reclamo: “No seas incrédulo, sino hombre de fe ... Tú crees porque has visto. Felices los que creen sin haber visto”
Sin embargo, muchas verdades de Fe sí son comprobables. Otras, como los misterios, realmente no lo son, porque están muy por encima de nuestra capacidad de razonamiento, pero nunca son contrarias a la razón. Como hemos dicho, son verdades supra-racionales, mas no irracionales.
, Viéndolo bien, ¿no creemos nosotros muchas cosas por fe meramente humana y sin necesidad de comprobaciones ni de mucho razonamiento? ¿Qué diríamos de una persona que se negara a creer que tuvo un abuelo o un bisabuelo porque no lo conoció? Si creemos en nuestros antepasados y en muchas otras cosas más que nos son comunicadas por seres humanos que pueden errar, ¿cómo no vamos a creer en las cosas que Dios, que no puede equivocarse, nos ha comunicado a través de su Palabra contenida en la Biblia y a través de su Iglesia, a la cual -por cierto-, para comunicar a la humanidad las verdades de Fe, le dio también el poder de no equivocarse?
Hay verdades que son evidentes, hay otras a las que llegamos por razonamientos, hay otras que conocemos por nuestros sentidos, hay otras que nos son comunicadas por seres humanos. Y hay otras, en fin, que nos son comunicadas por Dios y/o por su Iglesia. Estas verdades divinas no son todas tan evidentes y requieren un acto de nuestra voluntad. Es decir que, para creer hay que querer creer. ¿Creemos?
Y no podemos olvidar, , que la Fe es necesaria, es necesaria para nuestra salvación. Jesús mismo lo afirma: “El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea se condenará” (Mc. 16, 16).
Orar es ... Hablar con Dios, y ... para hablar con Dios es necesario que creas que Él es y que está para SALVAR a los que le buscan. En otras palabras ... Tienes que tener Fe en el Dios de amor. "Sin fe es imposible agradar a Dios ..." (Hebreos 11:6)
Nuestra Fe es probada cuando hablamos con Dios, porque, estamos dirigiéndonos a alguien a quien nuestros ojos físicos no ven. Locura ... para el incrédulo, pero, para el creyente, es una necesidad y un deleite. Tú no ves al viento con tus ojos, pero sabes que existe porque lo sientes, ¿verdad? Lo mismo es con Dios, no lo vemos, pero, porque creemos en Él, lo sentimos. "Fe es ... la convicción de lo que no se ve." (Hebreos 11:1)
Solo podemos establecer esa relación de amistad con Dios a través de Jesucristo, quien tomó nuestro lugar en la cruz para que pudiéramos tener paz con Dios.("Nadie viene al Padre ... sino por mí." Juan 14:6) Por eso, oramos al Padre en el nombre de Jesús. Y como no sabemos pedir como conviene, necesitamos la asistencia del Espíritu Santo, quien nos ayuda en nuestra debilidad intercediendo por nosotros conforme a la voluntad de Dios.
Hermanos, pidamos al Señor que nos aumente la Fe, para que puédamos cada día alabarlo y adorarlo y que nuestros actos sean siempre gratos a sus ojos, y que de la mano de la Virgen, Madre de Dios, caminemos cada día al encuentro del Señor Amén.

miércoles, 25 de agosto de 2010

DIACONOS PERMANENTES

El Diaconado Permanente es una Formación profunda y obligatoria de cada candidato, antes de su Ordenación y luego de ésta.
Cumpliendo esto es que este fin de semana estuvimos reunidos en un buen número los Diáconos Permanente, de las distintas Diócesis, en la Casa de Retiros de la ciudad de Florida, con Monseñor Hermes Garín, Presidente de la Comisión Nacional para el Diaconado Permanente, en nuestro País. Fue un encuentro hermoso, motivador, fraterno, espiritual. Nos acompañaron nuestras esposas, lo que aportó, no solo el toque femenino y hermoso, sino la riqueza de sus reflexiones. Lo tratado fueron temas que atañen a nuestro Ministerio. Fueron 2 formadas de mucho trabajo, donde no faltó la Oración y la Eucaristía, pero también un fogón con mucho humor.
Y en el día de hoy nos reunimos, acá en Charqueada los Diáconos Permanente y esposas, de nuestra Diócesis, con nuestro Obispo, Monseñor Heriberto Godeant, Nos acompañaron el D.P. Jorge Vargas y su señora Luisa, de Montevideo, fue una jornada de Formación, guiada por Jorge, muy amena, ilustrativa, uno de los temas tratados fue: LA FORMACION PERMANENTE DE LOS DIÁCONOS EN LA IGLESIA LATINOAMERICANA, Y Documentos Eclesiales, que hacen referencia a dicha Formación. Culminamos con la Eucaristía. Damos Gracias a Dios, por la alegría de recibir a estos hermanos y hermanas, en nuestra Parroquia, y a cada uno de ellos por su valioso aporte. Q ue el Señor nos ilumine para que cada día podamos cumplir su voluntad, con entusiasmo, fervor y amor.

domingo, 15 de agosto de 2010

DEDIQUEMOS EL DOMINGO AL SEÑOR


Desde el comienzo del Cristianismo ha sido una costumbre celebrar el Día del Señor, el Domingo, porque el Señor Resucitó un Domingo, y luego de su Resurrección se presenta a sus Apóstoles, que estaban reunidos , encerrados por temor a las represalias , un Domingo, y como el Apóstol Tomás no estaba con ellos y manifestó que si no lo veía y no lo tocaba y ponía sus dedos en sus llagas no lo creería, al próximo Domingo el Señor se vuelve a presentar y le dice a Tomás que lo toque, que ponga sus dedos en sus llagas y además le dice que en adelante no sea tan incrédulo. El domingo ha sido el día dedicado al Señor por los cristianos, que han respetado esto a través de los siglos, pero lamentablemente desde hace unos años esto ha cambiado, parece que las prioridades de muchos católicos son otras, o tal vez no tengan necesidad del encuentro con el Señor. Lo más triste es que muchos pretenden justificarse diciendo que no tienen tiempo. Que ironía, no tienen tiempo para aquél que dio su vida por nosotros, el que sufrió martirio, desprecio, insultos, latigazos y muerte en Cruz, para redimirnos de nuestros pecados, por Amor a nosotros, pero hoy no tenemos tiempo para él, o ya no es importante respetar esa tradición de nuestra Santa Iglesia.

Hoy vivimos nuestra existencia preocupados en la búsqueda de una felicidad efímera, en un mundo que nos reconoce y valora por lo que tenemos, y cada uno vive su existencia encerrado en si mismo y esto sumado al temor, al miedo, por la violencia generalizada en nuestra sociedad, la falta de respeto por la propiedad ajena, por el destrozo que hace el alcohol, o la pasta base. Vivimos en una sociedad que no nos gusta y talvez todo esto ocurra porque nos hemos olvidado de Dios, o lo que es peor talvez no lo necesitamos, ilusos de nosotros, que por nuestros actos o por permitirlos hemos ido construyendo un mundo independiente de Dios, donde lo espiritual no tiene cabida, solo importa lo material, aún no esta todo perdido, busquemos al Señor, que El sea el eje de nuestra vida, como lo fue para nuestros antepasados, cambiemos nuestra sociedad, dejémosle un mundo mejor a nuestros hijos y nietos, volvamos a creer, a tener fe en el que es Verdad, Camino y Vida, Jesús el Hijo de Dios. Pero no esperemos que todo nos caiga del cielo, pongamos nosotros manos a la obra, recobremos nuestros valores, y dediquemos el domingo al Señor, vayamos al Templo a escuchar su Palabra, para descubrir que nos quiere decir. Que todos los bautizados sean la luz de Cristo.

Feliz Domingo Hermanos. EL SEÑOR LOS AMA

sábado, 14 de agosto de 2010

LA VIRGEN MARIA MADRE DE DIOS


«Salve, Señora, santa Reina, santa Madre de Dios, María, que eres Virgen hecha Iglesia y elegida por el santísimo Padre del cielo, a la cual consagró Él con su santísimo amado Hijo y el Espíritu Santo Paráclito, en la cual estuvo y está toda la plenitud de la gracia y todo bien» (San Francisco, Saludo a la B.V. María).

El Concilio de Nicea declaró que Jesucristo es consustancial al Padre, es decir, verdadero Dios.

La doctrina de la maternidad divina se encuentra desde los inicios del cristianismo, por ejemplo San Ignacio de Antioquia a fines del siglo I en su epístola a los Efesios dice: Dios Nuestro Señor Jesucristo nació del seno de María, según la dispensación de Dios, de la semilla de David, por el poder del Espíritu Santo

El dogma católico de la Inmaculada Concepción fue definido con las siguientes palabras: Después de ofrecer sin interrupción a Dios Padre, por medio de su Hijo, con humildad y penitencia, nuestras privadas oraciones y las públicas de la Iglesia, para que se dignase dirigir y afianzar nuestra mente con la virtud del Espíritu Santo, implorando el auxilio de toda corte celestial, e invocando con gemidos el Espíritu Paráclito, e inspirándonoslo Él mismo, para honra de la santa e individua Trinidad, para gloria y prez de la Virgen Madre de Dios, para exaltación de la fe católica y aumento de la cristiana religión, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, con la de los santos apóstoles Pedro y Pablo, y con la nuestra: declaramos, afirmamos y definimos que ha sido revelada por Dios, y de consiguiente, que debe ser creída firme y constantemente por todos los fieles, la doctrina que sostiene que «la Santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original, en el primer instante de su concepción, por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano». Por lo cual, si algunos presumieren sentir en su corazón contra los que Nos hemos definido, que Dios no lo permita, tengan entendido y sepan además que se condenan por su propia sentencia, que han naufragado en la fe, y que se han separado de la unidad de la Iglesia, y que además, si osaren manifestar de palabra o por escrito o de otra cualquiera manera externa lo que sintieren en su corazón, por lo mismo quedan sujetos a las penas establecidas por el dereBula Dogmática Ineffabilis Deus, Pío IX

Desde el comienzo del Cristianismo, la Virgen María estuvo siempre con los Apóstoles, como la Gran Discípula de su Hijo, Nuestro Señor, luego de su Asunción al Cielo, es la gran intercesora y protectora, de todos nosotros.

Damos Gracias a Dios por la gran Devoción de nuestro pueblo diocesano, a la Santísima Virgen María, le pedimos a Ella que nos conduzca a su Hijo Amadísimo, que proteja y preserve de toda tentación a los consagrados de nuestra Diócesis

Oración a María
Aquí viene, aquí llega,
es María, es la Madre,
la humilde, la buena,
la que viene cargada de Amor.
La que enjuga las lágrimas de sus hijos
y consuela con su Amor tan Maternal,
la que da felicidad a cada alma,
la ampara y le da su Corazón.
La que tiene en los brazos a su Niño
y nos lleva a los brazos del Señor,
nos quiere hacer dignos del cielo
abriendo nuestro Corazón.
¡Con quién te puedo comparar Madre,
si no tienes ni tendrás comparación !
Al verte, todo se borra, todo se apaga,
porque veo tu Luz y siento tu Amor.
Oradle:
Ven Jesús, que estoy arrepentido
de mis faltas y mis pecados,
ven a mí, no te detengas,
que Tu salvarás mi vida.
Amén.

miércoles, 4 de agosto de 2010

                                            Controversia fe y razón


La controversia entre la fe y la razón no ha sido pacífica a través de los tiempos. La búsqueda del hombre por el sentido de la existencia ha generado desde tiempos inmemoriales ,respuestas alternativas a las creencias religiosas como hizo, por ejemplo, Aristóteles. Esa alternativa es mejor conocida como filosofía y, en su camino legítimo de buscar respuestas, ha cuestionado en muchas ocasiones los dogmas de fe, primero de las antiguas religiones politeístas como los dioses del panteón griego y después los grandes sistemas religiosos que persisten en la actualidad.
La intensa actividad de la filosofía y el paulatino desarrollo de la ciencia, ha hecho que muchos sistemas religiosos se vean obligados a responder las inquietudes naturales del hombre frente a lo que cree. ¿Existe Dios? Si existe ¿Dónde está? ¿Cómo es? ¿Qué hay después de la muerte? son preguntas comunes a la filosofía y la teología y ambas buscan respuestas que sean convincentes a la mente racional del hombre.
Para nosotros los católicos estas interrogantes tienen su repuesta: creemos en Dios por el Testimonio que Nuestro Señor dio a los Apóstoles y que recogen los evangelistas (Mateo, Marcos, Lucas y Juan)
Para que este Evangelio se conservara siempre vivo y entero en la Iglesia, los Apóstoles nombraron como sucesores a los obispos, dejándoles su cargo en el magisterio
En efecto, la predicación apostólica, expresada de un modo especial en los libros sagrados, se ha de conservar por transmisión continua hasta el fin de los tiempos
Esta transmisión viva, llevada a cabo en el Espíritu Santo es llamada la Tradición ,en cuanto distinta de la Sagrada Escritura, aunque estrechamente ligada a ella. Por ella, la Iglesia con su enseñanza, su vida, su culto, conserva y transmite a todas las edades lo que es y lo que cree: Las palabras de los Santos Padres atestiguan la presencia viva de esta Tradición, cuyas riquezas van pasando a la práctica y a la vida de la Iglesia que cree y ora
Así, la comunicación que el Padre ha hecho de sí mismo por su Verbo en el Espíritu Santo sigue presente y activa en la Iglesia: Dios, que habló en otros tiempos, sigue conversando siempre con la Esposa de su Hijo amado; así el Espíritu Santo, por quien la voz viva del Evangelio resuena en la Iglesia, y por ella en el mundo entero, va introduciendo a los fieles en la verdad plena y hace que habite en ellos intensamente la palabra de Cristo
Para el catolicismo, la fe es la respuesta del hombre a Dios que se revela y se entrega a él, dando al mismo tiempo una luz sobreabundante al hombre que busca el sentido último de su vida.
La Biblia define expresamente la fe en la Carta a los Hebreos: «La fe es certeza de lo que se espera; la convicción de lo que no se ve» (Heb 11:1).
La fe teológica es una virtud sobrenatural por la cual creemos es verdadero lo que Dios ha Revelado, no por la verdad intrínseca de las cosas a la luz natural de la razón, sino por la autoridad de Dios que las revela, y que la Iglesia propone. Por la fe el hombre se entrega entera y libremente a Dios’ Por eso el creyente se esfuerza por conocer y hacer la voluntad de Dios. ‘El justo vivirá por la fe’ . La fe viva ‘actúa por la caridad’
El don de la fe permanece en el que no ha pecado contra ella. Pero, "la fe sin obras está muerta" (St 2, 26): privada de la esperanza y de la caridad, la fe no une plenamente al fiel a Cristo ni hace de él un miembro vivo de su Cuerpo.
El discípulo de Cristo no debe sólo guardar la fe y vivir de ella sino también profesarla, testimoniarla con firmeza y difundirla: ‘Todos vivan preparados para confesar a Cristo delante de los hombres y a seguirle por el camino de la cruz en medio de las persecuciones que nunca faltan a la Iglesia. El servicio y el testimonio de la fe son requeridos para la salvación: ‘Todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos; pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos’ (Mt 10, 32-33).
Espero que estas palabras nos hagan meditar, sobre nuestra fe, nuestro compromiso como Bautizado,como servidores, como evangelizadores, como misioneros. Y ese SI que le demos a Cristo sea el trampolín para la vida eterna.